La hegemonía del dólar ha sido una constante macroeconómica en las últimas décadas. Parecía inmutable, pero el panorama está cambiando rápidamente. Desequilibrios fiscales, consideraciones geoestratégicas y valoraciones apuntan a un cambio de ciclo. La pregunta crucial es si estamos ante una corrección temporal o un cambio estructural de largo aliento.
Expertos como Stephen Li Jen, CEO y codirector de inversiones de Eurizon SLJ Capital, afirman que enfrentamos un ajuste de varios años. Este ajuste será no lineal y se prolongará mucho más de lo visto hasta ahora.

La Paradoja de la Globalización y el Dilema de Triffin
La situación actual del dólar está íntimamente ligada al fenómeno de la globalización. Durante casi dos décadas, Europa y EE. UU. externalizaron la producción a Asia. Disfrutaron de bienes baratos y de márgenes empresariales extraordinarios. Esto se logró a costa de atrofiar su propia capacidad manufacturera.
Al mismo tiempo, el mundo lleva más de 15 años comprando activos estadounidenses sin contención. Este apetito global por activos en dólares elevó la divisa a niveles muy altos. Esto, a su vez, aceleró la pérdida de competitividad industrial de EE. UU.. Este desequilibrio requiere una corrección. Se trata de un fenómeno estructural. Es especialmente relevante bajo administraciones que buscan recuperar el dominio global en manufactura.
Entendiendo el Dilema de Triffin
Este desequilibrio tiene un nombre específico: el Dilema de Triffin. Describe el conflicto inherente entre dos roles del dólar. Por un lado, se usa como moneda de reserva mundial. Por otro lado, debe responder a los fundamentos económicos genuinos de EE. UU..
Existe un precio de equilibrio del dólar para los mercados de activos y otro para los mercados de bienes. Durante años, estos precios se han desviado de forma insostenible. Ahora, EE. UU. tiene un grave problema manufacturero. La erosión de la competitividad manufacturera estadounidense ha contribuido a que China sea la potencia dominante.
La Geopolítica Acelera el Cambio
El fenómeno se ha agravado por la situación geopolítica global. EE. UU. está en una guerra económica con China. La pandemia dejó al descubierto vulnerabilidades críticas en las cadenas de suministro. Para defender su supremacía mundial, EE. UU. necesita recuperar su capacidad manufacturera. Para lograrlo, necesita un dólar más débil.
Por esta razón, el ajuste que pronosticamos no es solo un asunto de mercado. Es una estrategia nacional. Esto ayuda a explicar algunas decisiones tomadas por la Administración Trump para debilitar el dólar.
El Retraso de la Reserva Federal y la Curva de Inflación
Otro factor clave es la gestión de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). La crítica es clara: la Fed está detrás de la curva. Llegó tarde al ciclo de subidas de tipos. Igualmente, está llegando tarde al ciclo de bajadas necesario.
Pese a la percepción de una inflación persistentemente alta, el análisis histórico ofrece matices. Los niveles de inflación actual no difieren del promedio de los seis episodios previos. Estos episodios superaron el 2% desde el año 1971. Lo realmente excepcional, asegura Jen, es el nivel de los tipos de interés.
La Fed, Detrás de la Curva
El tipo de interés de referencia de la Fed está unos 400 puntos básicos por encima del nivel que correspondería históricamente en una situación similar. Además, la autoridad monetaria ha actuado con un retraso notable. El mensaje para los inversores es claro: la Fed necesita acelerar la relajación monetaria. Esto inevitablemente añadiría una presión bajista significativa sobre el dólar.
En ciclos anteriores, la autoridad monetaria empezó a subir tipos 15 meses antes de lo que lo hizo en esta ocasión. También empezó a recortarlos 20 meses antes en comparación con el ciclo actual.
Una relajación monetaria es esencial para equilibrar la economía estadounidense. Tu estrategia debe contemplar un dólar más débil por política monetaria.
La Carga Fiscal Insostenible de EE. UU.
Un factor de peso que castiga al dólar es la insostenibilidad fiscal de EE. UU.. El país presenta unos déficits gemelos (fiscal y comercial) que ya suman 3 billones de dólares. A esto se añade una deuda creciente y una administración que, según Jen, intenta abordar la situación sin éxito.
El veredicto del experto es contundente: no es bueno para el dólar. El experto anticipa consecuencias muy negativas para la divisa si el país continúa acumulando estos desequilibrios fiscales. Este es un punto de riesgo fundamental para la estabilidad global.
El Deterioro de la Posición de Activos
Esta preocupación se ve respaldada por los datos sobre el deterioro de la posición de activos externos netos (NFA) de EE. UU.. Ha pasado de cero en 1980 a representar un impresionante 85% del PIB en la actualidad. Esto es un deterioro masivo de la balanza de pagos a largo plazo.
En este contexto, Jen advierte que el dólar podría perder su estatus de activo refugio. Esto ya le ocurrió al yen japonés. El yen ha dejado de ser un activo refugio para los inversores. Ahora se refugian en el franco suizo, el oro o incluso el bitcoin. Lo mismo podría sucederle al dólar si sigue acumulando desequilibrios.
La Desdolarización: Centrales vs. Comercio
La tendencia global de desdolarización es un punto de debate crucial. Es importante distinguir entre su uso por parte de los bancos centrales y su uso en las transacciones internacionales. Ambos flujos muestran dinámicas muy diferentes y contradictorias.
Los Bancos Centrales Huyen
Los bancos centrales están deshaciéndose activamente del dólar. Existen evidencias muy claras sobre esta tendencia, visible en los datos de reservas internacionales. Esta tendencia ha beneficiado notablemente a activos como el oro.
La geopolítica ha jugado un papel decisivo en esta huida. El congelamiento de las reservas oficiales de Rusia tras la invasión de Ucrania asustó a otros bancos centrales. Esto aceleró la desinversión estructural en monedas fiduciarias. Se busca una menor exposición al dólar en particular.
La desdolarización también se explica por una pérdida de credibilidad generalizada. Es la pérdida de confianza en las monedas fiduciarias (dinero fiat). Esto es consecuencia directa de los programas de expansión cuantitativa (QE) y los abultados déficits fiscales. Esta pérdida de confianza está detrás del fuerte avance que han experimentado activos alternativos.
- El Oro es un claro beneficiado, con estimaciones de hasta 8.500 dólares por onza en 2029.
- El Bitcoin y otros criptoactivos reflejan esta huida del dinero fiat.
Los criptoinversores y los bancos centrales tienen poco en común. Sin embargo, ambos están huyendo del dinero fiat por las mismas razones estructurales.
El Dólar en el Comercio: Una Ancla Fuerte
El comercio internacional, en cambio, sigue totalmente dolarizado. El 88% de las transacciones internacionales, tanto comerciales como de capital, se siguen realizando en dólares. Esta cifra se ha mantenido «milagrosamente estable» durante 24 años.
Ni la aparición del euro ni el ascenso de China han conseguido mover ese porcentaje. Es como si el 88% de los vuelos hicieran escala en un solo aeropuerto. Esto no tiene sentido económico, pero es la realidad del sistema monetario actual. Esta inercia ofrece cierta resistencia a la caída del dólar.
Advertencia y Proyecciones: El Riesgo de Sobreactuación
Teniendo en cuenta estos cinco factores, ¿cómo podemos esperar que se mueva el dólar en los próximos meses? Es vital que como inversor estés preparado para escenarios de mayor volatilidad.
Previsiones Clave
Las proyecciones del experto Jen apuntan a un debilitamiento claro. Él vaticina que el par EUR/USD podría situarse en 1,25. Mientras tanto, el USD/JPY podría alcanzar los 125. Estas cifras sugieren una corrección significativa de la sobrevaloración.
El Efecto Avalancha y la Historia
Si la historia nos sirve de guía, debes saber algo importante. El dólar no se limitará a corregir hasta su valor justo de equilibrio. La divisa tiende a pasarse de frenada de forma notable.
El rango histórico con el euro, «entre 0,80 y 1,60», es mucho más amplio de lo que muchos analistas más jóvenes han vivido. Los movimientos de divisas, una vez que inician una tendencia fuerte, suelen ir más lejos de lo que parece razonable. Solo se ven frenados por acciones políticas coordinadas o condiciones externas excepcionales.
Este riesgo de movimientos extremos se agudiza en Asia. Allí la sobrevaloración del dólar es más aguda. Además, los excedentes de cuenta corriente se han reciclado en inversiones denominadas en dólares, la mayoría sin cobertura. En conclusión, los inversores están expuestos a riesgos de avalancha en los mercados de divisas si esta tendencia estructural se consolida. El Futuro del Dólar exige una revisión profunda de tu cartera y de tu estrategia de inversión. La corrección está en marcha, pero el riesgo de un cambio estructural a largo plazo es real. Es momento de actuar.

