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La caída del Nasdaq del 5 de noviembre: el mercado examina los plazos de la IA

Ilustración de un microchip sobre planos, con servidores y módulos de un centro de datos todavía vacíos.

Ilustración conceptual generada con IA para El Arte de Invertir.

El Nasdaq Composite perdió un 5,52% en la sesión del jueves 5 de noviembre de 2026, según los cierres de Nasdaq difundidos por FRED. La venta de acciones vinculadas a la inteligencia artificial puso el foco en una cuestión concreta: qué ritmo tendrá la construcción de centros de datos y cuándo generará pedidos, ingresos y beneficios.

La caída reunió preocupaciones distintas. A las expectativas de mayores restricciones a la construcción de estas instalaciones se sumaron dudas sobre la financiación y la rentabilidad de la inversión. En algunos fabricantes de chips también pesaban problemas propios de costes y negocio. Separar esos factores ayuda a entender el movimiento sin convertir una sesión bursátil en un veredicto sobre toda la tecnología.

El mercado revisa los plazos de la infraestructura

La crónica de cierre de Reuters relaciona las ventas con el temor a una regulación más exigente después de las elecciones estadounidenses. Melissa Brown, responsable de investigación de decisiones de inversión de SimCorp, explicó a la agencia que algunas de las autoridades recién elegidas podrían ralentizar el despliegue de infraestructura, aunque consideraba improbable que lo detuvieran por completo.

Se trata de una interpretación sobre las expectativas que acompañaron a las ventas. La información consultada no acredita que una nueva norma haya paralizado los proyectos. Tampoco permite repartir la caída del índice entre un supuesto efecto político y el resto de los factores.

Un fabricante puede conservar oportunidades de negocio a largo plazo y, aun así, sufrir una revisión de su valoración si los pedidos se desplazan hacia ejercicios posteriores. Para quien financia una instalación, un retraso también puede prolongar el tiempo durante el que compromete capital antes de empezar a cobrar por su uso. Ese desplazamiento alteraría el calendario de cobros, incluso si el volumen final de negocio se mantuviera.

Además, el impacto de los grandes valores sobre el índice no es igual al de los pequeños. La metodología del Nasdaq Composite establece una ponderación por capitalización bursátil. Por ello, un movimiento intenso de compañías de gran tamaño puede arrastrar el conjunto. El Composite tampoco equivale al Nasdaq-100 ni está compuesto exclusivamente por empresas tecnológicas.

La financiación y el retorno ya estaban bajo examen

En el análisis del cierre publicado por Charles Schwab, Joe Mazzola recoge la valoración de Nathan Peterson, de su centro de investigación financiera: la financiación del despliegue de IA ya generaba preguntas y el resultado electoral agravó esa preocupación. Peterson también señala las dudas sobre el retorno de la inversión de las grandes compañías de nube.

Esa lectura amplía la explicación más allá de una posible regulación. Construir capacidad exige desembolsos antes de saber con precisión qué ingresos producirá. Si aumenta la incertidumbre sobre esos cobros, una empresa puede seguir creciendo y recibir una valoración inferior: crecimiento del negocio y rentabilidad para el accionista no son magnitudes intercambiables. La rentabilidad final de las instalaciones dependerá de su utilización y de los precios y costes del servicio.

Qualcomm añade un problema de márgenes

Los documentos empresariales permiten observar otra presión. En sus resultados publicados el 4 de noviembre, Qualcomm advirtió del encarecimiento de la fabricación de obleas, el ensamblado, las pruebas, el empaquetado avanzado y la memoria. La compañía está trasladando esos costes a sus precios y prevé que el beneficio completo de esas medidas se refleje en los márgenes brutos de su negocio de chips, QCT, en la segunda mitad de su ejercicio fiscal 2027.

Para el primer trimestre de ese ejercicio proyecta ingresos de entre 10.400 y 11.200 millones de dólares y un beneficio diluido por acción ajustado de entre 2,15 y 2,35 dólares. Son previsiones; el beneficio ajustado excluye determinadas partidas y no equivale al calculado según las normas contables estadounidenses, GAAP. Al mismo tiempo, mantiene su objetivo de 5.000 millones de dólares de ingresos del negocio de centros de datos para el conjunto del ejercicio fiscal 2027.

La cuestión será comprobar cuánto crecimiento llega, cuándo se factura y qué margen deja después de los costes. Los resultados de un proveedor tampoco bastan para describir la demanda de todos los segmentos del sector.

El informe de empleo publicado por el Bureau of Labor Statistics el viernes 6 de noviembre, a las 14:30 de Madrid, añadió después otra referencia macroeconómica: Estados Unidos sumó 165.000 empleos no agrícolas en octubre y registró una tasa de paro del 4,1%, con datos ajustados de estacionalidad. El anuncio es posterior a la caída del jueves 5 y no explica aquella sesión. Para las empresas de infraestructura de IA, la comprobación de las expectativas seguirá estando en sus calendarios de ejecución, pedidos y márgenes.

Análisis de El Arte de Invertir sobre la sesión del 5 de noviembre de 2026. Datos de empleo publicados el 6 de noviembre. Fuentes comprobadas el 7 de noviembre de 2026, 09:50 (Madrid).

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