El mundo de las criptomonedas es fascinante, pero seamos sinceros: para el inversor tradicional, puede ser intimidante. Hablar de wallets, claves privadas, seed phrases y exchanges no regulados es suficiente para asustar a cualquiera que esté acostumbrado a la relativa seguridad de una cuenta de bróker.
Pero, ¿y si te dijera que hay una forma de invertir en el precio de Bitcoin o Ethereum con la misma facilidad con la que compras una acción de Apple o un fondo indexado, usando tu bróker de toda la vida?
Aquí es donde entran en juego los ETN (Exchange-Traded Notes), el «puente» que las finanzas tradicionales han construido para conectarse con el salvaje oeste de los criptoactivos.
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1. ¿Qué es un ETN? (Y por qué NO es un ETF)
Antes de nada, aclaremos el concepto clave. Un ETN (Nota Cotizada en Bolsa) suena muy parecido a un ETF (Fondo Cotizado), pero su estructura interna es radicalmente diferente.
- Un ETF (Fondo) es un fondo de inversión que posee los activos que replica. Si compras un ETF del S&P 500, eres dueño de una diminuta parte de las 500 empresas que lo componen. Si el gestor (como BlackRock) quiebra, los activos están en un custodio separado y siguen siendo tuyos.
- Un ETN (Nota) no es un fondo. Es un instrumento de deuda, similar a un bono o un pagaré. Cuando compras un ETN, es un banco o entidad financiera quien te promete pagarte la rentabilidad del activo que dice replicar (por ejemplo, el precio del Bitcoin).
En el mundo financiero tradicional, esto tiene un riesgo clave: el riesgo de contraparte. Si el banco emisor del ETN quiebra (piensa en Lehman Brothers), tu inversión podría irse a cero, aunque el activo que replicaba (oro, petróleo, etc.) esté en máximos históricos.
2. El Matrimonio: ¿Por qué usar un ETN para Criptomonedas?
Si los ETN tienen ese riesgo, ¿por qué usarlos para algo tan volátil como las criptomonedas? La respuesta es simple: regulación y estructura.
Durante años, los reguladores (especialmente en Europa) se han mostrado reacios a aprobar «ETFs al contado» de cripto, es decir, fondos que posean Bitcoin real. Sin embargo, la estructura de «nota» o «bono» (ETN) encajaba más fácilmente en las regulaciones existentes.
Esto permitió a los emisores (como 21Shares, CoinShares, WisdomTree, etc.) crear productos que cotizan en bolsas de valores reguladas (como la Xetra en Alemania o el SIX Swiss Exchange) y que dan exposición a criptoactivos.
3. La Evolución: El ETN con Respaldo Físico
Aquí es donde se pone interesante y donde el «riesgo de contraparte» se mitiga.
Los emisores de cripto-ETNs sabían que nadie confiaría en un simple «pagaré» de un emisor para un activo tan volátil. Por eso, crearon una nueva generación de productos: el ETN con respaldo físico (también llamado collateralized).
¿Cómo funciona?
- Tú compras: Compras una participación del «ETN de Bitcoin» en tu bróker.
- El Emisor compra: El emisor del ETN toma tu dinero y compra la cantidad exacta de Bitcoin real.
- Se almacena: Ese Bitcoin no se lo queda el emisor. Lo deposita en un custodio independiente de grado institucional (como Coinbase Custody o Zodia Custody) en una cuenta segregada.
- Respaldo 1:1: Esto significa que cada participación del ETN que está en circulación está respaldada al 100% por el criptoactivo real guardado en una cámara acorazada digital (lo que se conoce como cold storage).
La clave: Gracias a esta estructura, si el emisor del ETN quebrara, los activos (el Bitcoin) están separados y seguros en el custodio, perteneciendo a los tenedores del ETN. Esto elimina casi por completo el riesgo de contraparte.
